Cómo contar la historia de ComparaOnline en un solo post

Publicado en Blog de ComparaOnline hace 888 días | por Sebastián Valin
Foto de archivo: sacada por esos días en que no había oficina.

Foto de archivo: sacada por esos días en que no había oficina.

Un año antes de salir de la universidad empecé a analizar qué haría con mi vida profesional. Me preguntaba constantemente: ¿Qué es el éxito? ¿Qué camino quiero seguir? Y la verdad es que hasta el día de hoy todavía no encuentro una respuesta redonda a la primera pregunta, pero al menos me sirvió para tomar un camino con seguridad y lleno de convicciones.

Estudié Ingeniería Civil en Obras Civiles (Estructural) porque me encantaba la matemática, la física, los edificios, las grandes estructuras y el cálculo. La carrera me apasionó mientras la estudié y me encanta hasta el día de hoy. Pero cuando terminé la tesis, me di cuenta de que lo que realmente quería hacer era emprender con algo propio. Siempre lo había tenido claro, pero con los años y estudiando Ingeniería, esos ánimos se fueron apagando, es como si a los Ingenieros en Chile nos formaran para ser parte de las grandes instituciones y no para crear lo nuestro.

En uno de esos días de indecisión sobre mi futuro, estaba en el gimnasio, arriba de una trotadora (instancia muy buena para pensar), y vi un programa de televisión en el 13 Cable, donde contrastaban la cantidad de emprendimientos de los alumnos universitarios en Estados Unidos v/s los de Chile, y me impresionó la diferencia. El emprendimiento es parte fundamental en el desarrollo de un país y esto me abrió los ojos. Fue ahí donde me terminé por convencer de que lo mío era emprender: esa es mi naturaleza y era lo que tenía que hacer.

Hay muchos jóvenes que miran los emprendimientos con admiración y se preguntan constantemente: “¿Por qué a mí no se me ocurrió algo tan bueno?”, y esperan durante años que aparezca una idea para atreverse a dejarlo todo y partir con lo suyo. En mi opinión, eso es un error, porque las ideas “tan buenas” no existen, es uno mismo el que transforma ideas comunes en “algo” muy bueno. Cuando partí con la idea del comparador no me pescó nadie, y ahora es un proyecto buenísimo gracias a todos los que estamos trabajando detrás de ComparaOnline.com. No se trata de encontrar ideas geniales, sino de hacer lo que a uno le gusta con motivación y convencimiento total.

Bueno, cuando terminé la Universidad, estaba totalmente convencido de lo que quería era emprender. El problema es que tenía muchas ganas, pero nada qué hacer, así que partí por lo primero: me conseguí un espacio dentro de una oficina para trabajar. Quería obligarme a tener una rutina que me ayudara a hacer el “switch” de que estaba trabajando y que la vida de universitario se me había acabado.

Un amigo de mi familia, Enrique Marmentini, me prestó un lugar en su oficina.  Así que me vestí elegante y partí a trabajar. Al principio tenía realmente pocazo qué hacer, pero instalado ahí no me quedaba más que pensar en posibles negocios todo el día. Fue en esa dinámica –y realmente con muy poco qué hacer–, donde empecé a conocer el tema de los seguros (y se dio porque estaba evaluando un negocio que no era mío). Lo primero que hice para aprender sobre ellos, fue cotizar seguros de auto para mi hermano chico. Ahí me di cuenta de que comprar uno “de manera inteligente” es imposible; eran miles de productos distintos, de precios, de descripciones, condiciones, asistencias… Las compañías tienen muchas pólizas, y cada póliza, muchas páginas… Simplemente nadie puede comprar un seguro de manera “responsable”.Además el acceso a la información es complejísimo. Cada seguro depende de los datos del asegurado, entonces tienes que repetir una y otra vez tu información a las operadoras telefónicas, para que después te envíen la oferta con mucha demora. Mucha.

Después de una semana encerrado en la oficina, con calor y aburrido, me pregunté: ¿Cómo es posible que no haya un sitio de internet que haga todo esto automático? Y ahí nació ComparaOnline.com. Bueno, quizás ni yo me di cuenta de que había nacido, pero al menos la idea había surgido…

(Después de un tiempo a mi hermano le robaron el auto, pero el seguro que se compró tras la investigación se lo pagó por completo, así que si bien es difícil comprar un buen seguro, ¡son muy necesarios!).

Empecé entonces a investigar y a aprender cada vez más de seguros; de sus regulaciones, del mercado, los canales de venta, etc. Al principio nadie me pescó mucho con la idea, pero mi motivación crecía cada día más, y la idea de meterme en el mundo de internet era lo máximo. Siempre he adorado la tecnología y hay pocas cosas que me impresionan más que los avances tecnológicos. Y esta idea me dio la opción de entrar en un mundo que siempre admiré pero, que hasta ese momento, no había participado: la web.

Después de tanta investigación me encontré con que el modelo de negocios no lo había inventado yo (era mucho para mí), sino que existía en distintas partes del mundo. Ese descubrimiento no me desilusionó -muy por el contrario-, me mostró que el proyecto era factible y que no era sólo una idea loca dentro de mi cabeza. Usé todos los comparadores que encontré en la web; los recorrí y leí enteros, pero aún así había varias piezas claves del modelo que no me encajaban en la cabeza. Me faltaban claves fundamentales para tener el “know-how” del negocio.

Entonces empecé a escribirles a todos los ejecutivos de los distintos comparadores en España y Reino Unido. Envié cerca de 50 mails y me respondieron unas diez negativas y otros cinco con algo, sólo algo, de interés. Con alguno de ellos mantuve comunicación durante algunos meses, muchos mails y algunas conversaciones por teléfono, lo cual me ayudó a entender el negocio. Pero eso no fue suficiente, todavía necesitaba más información.

Decidí entonces partir a Europa, compré pasajes y me fui. Primero pasé por San Sebastián a pasar el Año Nuevo (Noche Vieja para ellos) con grandes amigos que hice durante un intercambio, y luego fui a Londres a encontrarme con la primera reunión. Fue con uSwitch.com, un comparador con años de experiencia, con una oficina gigante, arriba del “Victoria Station”, con sus trenes y su gente. Yo estaba nerviosísimo… me paseaba por Londres en pleno invierno, vestido elegante y con un inglés “suficiente” para vender una idea que hasta ese punto ni yo la entendía bien. A pesar de todo, la primera reunión resultó bien, también la segunda, la tercera y todas las demás. Me junté con cinco empresas en total, tres en Londres y dos en Madrid.

A la vuelta, el vuelo hacía escala en Nueva York, así que partí a Filadelfía a saludar a unos amigos, y sin mayor intención de mi parte, uno de ellos terminó siendo uno de los inversionistas del proyecto.

El viaje fue la mejor decisión que pude tomar. Aprendí en dos semanas más de lo que habría aprendido en mucho tiempo, y fue una herramienta clave para convencer a los inversionistas y a las aseguradoras de participar en este proyecto. Hasta el día de hoy seguimos en contacto con algunas de esas empresas. Incluso, un par de meses atrás vino el dueño de uno de esos comparadores a asesorarnos durante una semana entera acá en Chile.

Cuando llegué de vuelta no tenía ningún peso más para gastar, pero sí muchísima información en mi cabeza. Ya estaba más que preparado para escribir un plan de negocios potente. Me demoré unos tres meses en hacerlo, fue como una segunda tesis, así que cuando lo terminé estaba orgullosísimo de él, incluso hoy en día le tengo un “cariño” especial… Con el documento listo salí a convencer a los inversionistas de que se pusieran con las lucas para hacer el proyecto realidad. Me junté con distintas personas, en muchas reuniones, ¿y saben? Eso de que es muy difícil conseguir en Chile capital para emprendedores jóvenes y proyectos web, a mí no se me hizo TAN difícil.

Creo que fue así –principalmente– gracias a que tuve la oportunidad de acceder a la gente correcta (y en gran parte gracias a mí Papá y a sus esfuerzos para que varios de sus amigos y conocidos me escucharan), y a que el plan de negocios estaba muy bien trabajado y yo irradiaba convencimiento… estaba completamente seguro de que esto sería una gran empresa. Aunque siendo sincero, igual pasé algunos sustos. Pensaba constantemente: “llevo cinco meses trabajando en esto, y de un momento a otro se me puede acabar todo”. Cada vez que esperaba la respuesta de un inversionista, el nerviosismo equivalía a ver 20 partidos de Chile al mismo tiempo.

La inversión la tuve lista a fines de febrero, así que me puse en la búsqueda de los “grandes talentos” que me ayudarían a crear ComparaOnline.com. A fin de cuenta, tenía la plata, pero todavía no había logrado nada, la parte difícil estaba recién comenzando.

Espero que ellos luego escriban su versión de esta historia, ya que acá en ComparaOnline.com son todos tan dueños como yo de esto. Hoy ya llevamos más de seis meses funcionando y tenemos la suerte de tener un equipo del mejor nivel; las líneas de negocio se han desarrollado más rápido de lo que esperábamos y la acogida de las empresas fue mejor de lo que jamás se presupuestó. Finalmente, ComparaOnlne.com se hizo realidad.


Comentarios

15 de Noviembre, por
Sebastián Valin
La historia de cómo encontramos al Búho
04 de Enero, por
Sebastián Valin
Sesión de fotos en ComparaOnline.com
 
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31 de agosto, por 
Sebastián Valin
Cómo contar la historia de ComparaOnline en un solo post

Es difícil contar una historia tan larga en un espacio tan reducido (llevo casi un año en esto), pero haré mi mejor intento para no aburrirlos:

 
 
 
01 de septiembre, por 
Javiera Álvarez
15/10/2009: El mundo nos conocerá

Lanzamiento oficial: ¡Hola mundo!

 
 
 
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