Jaime Bravo Jara, Ingeniero en Tránsito:

“Tener un seguro automotriz es un respeto a la sociedad”

El experto asegura que los chilenos conducimos mal y tenemos demasiados accidentes. Frente a esto señala que es fundamental asegurar el auto.

24 de septiembre de 2009
Javiera Álvarez
"El chileno conduce mal porque es tieso y chuzo"

"El chileno conduce mal porque es tieso y chuzo"

Jaime Bravo Jara es Ingeniero en Tránsito y Director de Todo Tránsito. Desde hace 30 años que ha evangelizado el ejercicio de la correcta y responsable conducción. Lo vemos cada año en los medios de comunicación en fechas fatales para el tráfico como el 18 de septiembre o el Año Nuevo. O en campañas justo a Don Francisco para incentivar el uso del cinturón de seguridad y la conciencia vial.

Está convencido de que los chilenos manejamos mal y que no aprovechamos la tecnología e infraestructura de nuestras calles y carreteras. Por lo que contratar un seguro de auto se convierte en una prioridad y un “respeto a la sociedad”. Además plantea un fenómeno nacional interesante. Cree que si bien tenemos la mejor unidad centralizada de tráfico de Latinoamérica, ya que es más cara y más tecnológica, y el parque automotriz más moderno de la región, no somos capaces  de posicionarnos como líderes en conducción.

¿Por qué ocurre esto?

Porque el chileno está irritable e intratable. Hemos perdido esa simpatía que nos caracterizaba. Falta mucha generosidad, y esto es algo que tiene que ver con el ejercicio de la conducción. Basta con ver cómo es la gente de agresiva en las calles, las personas no  pueden adelantar porque el conductor del lado se enoja y te tira el auto, y la cantidad de bocinazos es espantosa. Además hay problemas de comunicación, y como el manejo es una atención distribuida, donde hay que comunicarse bien, el chileno tampoco responde correctamente en ese punto. Por ejemplo en Santiago, en la Costanera, desde hace 20 años que en la mañana todos los autos bajan y en la tarde todos suben, pero no falta el conductor que va contra el tránsito. Eso te demuestra una evasión de la realidad profunda, de no abrirse a los demás y a no comunicarse con el mundo. Cuando miras eso, vemos que estamos en un problema real de comportamiento. Tenemos que aprender de los países vecinos.

¿Cómo se comportan ellos?

En el resto de Latinoamérica la gente es más amable y generosa y por supuesto que tiene mayor comunicación. Además manejan mejor porque son más coordinados, y el auto es un fenómeno de coordinación ojo-mano, ojo-pie. Al chileno le cuesta más porque es tieso y chuzo. Si vas hacia el norte de la región, ves que la gente se mueve coordinadamente, es cosa de verlos bailar. Nosotros somos arrítmicos, nos movemos en forma ridícula, sobre todo los más viejos.

Es como si no tuviéramos nada bueno…

No. En realidad tenemos muchas cosas buenas, pero no las aprovechamos. Chile podría ser el país líder en conductas a la hora de manejar, con mejor infraestructura, parque automotriz y sistemas tecnológicos para registrar los eventos del tránsito. Pero no somos capaces de coordinar todo.

¿Cómo enfrentamos esto?

Básicamente lo que tenemos que hacer es mejorar nuestros programas de educación. Este tema no se cambia ni con partes ni con multas. La educación en tránsito en los establecimientos educacionales está establecida del año 1958, creo que es la Ley más antigua en todo Latinoamérica, donde se obliga a los establecimientos educacionales a enseñar las normas que rigen el tránsito y el uso de los medios de transporte. Entonces uno se pregunta: ¿por qué no se hace? Eso no lo sé, hay que preguntárselo al Ministerio de Educación y a los Alcaldes.

¿Usted dice que los niños debieran salir con sus licencias desde los colegios?

Claro. Tal como lo dice la Ley. La primera causa de muerte entre los 14 y 21 años son los traumas provocados por los accidentes de tránsito. Y ninguno de ellos ha recibido la más mínima instrucción. Sólo aprenden a conducir cuando llegan a sacar una licencia. Y ese es el otro problema; el 98% de la gente pasa la prueba de conducción la primera vez que la da. Y eso habla de un mínimo control y fiscalización en la educación. Las licencias las aprueba todo el mundo. En Chile vendemos 220 mil autos y no sabemos si esas personas están acreditadas para manejarlos. En Perú o Ecuador hay que hacer un curso por obligación.

¿Con mayor educación disminuiríamos los accidentes de tránsito?

Sí. Todos los días hay un homicidio, y mientras éste ocurre, hay cinco muertos por accidentes de tránsito. Y nadie se preocupa del tema. Las autoridades tienen que ponerle atajo a esto, tienen que explicarle a la gente que si por alguna u otra razón hemos registrado menos muertes en el último tiempo, se debe a que los autos son mejores y más seguros. Hay volantes colapsables, asientos antisubmarinos, absolvedor de energía, cinturón de seguridad, reposa cabeza y airbag. Los vehículos tienen implementada tecnología de primera generación. No se trata de que la gente ha tomado conciencia, sino de que cada vez los autos son más seguros.

¿Qué valor tiene en todo esto asegurar el auto?

Tiene una connotación que es fundamental, sobre todo si tienes del orden del los 55 mil siniestros al año. Con los años, el auto -después de la casa- se convirtió en el bien más preciado de una familia, por lo que asegurarlo es importante para evitar problemas en choques o en robos. Además, el seguro es una realidad que no sólo permite la protección del protagonista, sino también de todos los que están a su alrededor. Tener un seguro es un respeto a la sociedad, mientras más desarrollado el país, mayor es la cantidad de autos asegurados.


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